Una goleada que sirve para intimidar
El primer paso de Boca en el certamen fue a pura contundencia: superó por 3-0 a Banfield con una propuesta que combinó solidez y atracciónEn la administración de la pelota se mide el sentido colectivo de un equipo. También su apetito, su ambición. Y en la búsqueda de ese tricampeonato que su historia centenaria aún no conoce, Boca se esmeró por ofrecer en el estreno las mismas señas particulares que lo distinguen desde hace tiempo: solidaridad y respeto por el trato de la pelota y la intención de darle prioridad al juego y no a las rigideces tácticas para que prevalezcan las libertades sobre las obligaciones. Ese es el abecé de Alfio Basile y, al menos a los xeneizes, les sienta muy bien. El técnico define un plan de acción y luego sabe que cuenta con algunos intérpretes que le permiten escapar de esa esquizofrenia futbolística que atrapa a tantos para igualarlos en la mediocridad.
Boca entendió que el toque debía ser el vehículo para escapar de la languidez o de las precauciones carcelarias que Banfield desparramó por la Bombonera. Por eso, la primera media hora del encuentro vibró al compás del lucimiento boquense. Con determinación y autoridad, Boca acorraló al conjunto de Leeb y encadenó tres nítidas acciones de peligro por un cabezazo de Palermo que salvaron entre el poste y Lucchetti, un remate cruzado y apenas desviado de Marino y un fantástico slalon de derecha al centro de Palacio, al que le faltó potencia en la resolución. Además, el juez Gabriel Favale ignoró un penal de Carlos Galván sobre Palacio, cuando lo manoteó del hombro derecho.
Aun con Marino algo desdibujado en la función de creador -asume mejor el papel de buen ladero que el de organizador definido-, en aquellos minutos Boca circuló alrededor de la batuta de Fernando Gago, capaz de abastecer a su equipo de un juego interno práctico, vertical y plástico. Porque Gago quita, raspa , distribuye y, afortunadamente, no descarta la posibilidad artística ni el rigor estético. El volante central sabe que, si bien los partidos se ganan o se pierden en las áreas, se puede ser más eficaz si se logra manejar el eje medular.
La ofensiva drenada de ideas de Banfield no constituía ningún obstáculo. Pero, camino al descanso, como Boca no acertaba en la definición, su volumen comenzó a diluirse porque dejó de pensar y empezó a empujar cuando se confundió en la vorágine de Neri Cardozo o Juan Krupoviesa. Y los músculos sobre las neuronas, se sabe bien, nunca se tratará de un dominio aconsejable.
Pero después del entretiempo los xeneizes reposicionaron sus ideas y volvieron a jerarquizar cuáles serían los movimientos realmente importantes. Entonces apareció el goleador serial, el que había pedido jugar pese al contratiempo familiar de los últimos días, el que es capaz de transitar con naturalidad ese sector tan inhóspito para muchos. Martín Palermo en su mejor versión: voraz, implacable, encendido. Marino movió rápido la pelota a la salida de un tiro libre; pasó por Cardozo y por Battaglia, que jugó al espacio libre que ocupó Palermo para definir de derecha, algo mordido , pero con la efectividad de los balones que llegan hasta la red.
Leeb ensayó variantes que parecieron más de compromiso que por convicción. Porque si bien se sumaron Angel Morales y Silvio González, la planificación ya no contemplaría la osadía. Palacio aceitó su desequilibrio con esa marcha extra que lo eleva, Gago renovó su imán con la pelota y Boca mejoró el vínculo con la eficacia. Marino lanzó el córner y Battaglia acertó con una volea cruzada. Y, luego, el optimista de Palermo pescó un despeje defectuoso de Sanguinetti.
Banfield terminó goleado, arrodillado. Con el espíritu alicaído, el orgullo desinflado y el ánimo azotado por la contundencia de Boca. Hay triunfos pasajeros , pero justamente el que construyó el conjunto de Basile en el debut escapó de esa categoría. No se trató nada más que de una alegría dominguera, sino que se instaló como un éxito con argumentos sólidos y atributos atrayentes. Como para creer que se repetirán.
Fuente: La Nación (http://www.lanacion.com.ar)